Ayer estaba recorriendo mesas de usados por Avenida Corrientes cuando me topé con un ejemplar de Crímenes Coloniales, libro de Diego Grillo Trubba.
Yo no sé qué pasa con las groupies. Ni se toman la molestia de remover la dedicatoria antes de reducir los libros. Ya reporté esta tendencia con el caso de Ariel Magnus
La única solución que encuentro es dedicar sobre piel. De hecho es un método más divertido, como demostró Tomy Lee de Mötley Crüe. Y 100% compatible con eBooks.





yo creo que los propios autores dedican los libros a fans ficticias y luego mandan a su mamá a las librerías de segunda mano para recuperar algo de los derechos de autor que el editor les afanó.
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Yo creo que cualquier groupie estaría feliz por tener una dedicatoria en la piel pero convengamos que las que necesitan una dedicatoria -donde sea- necesitan mostrarla o creerse que el autor está muy interesado en dejarle una.
Yo, por ejemplo, nunca le pedí ninguna a nadie.
Marc, no me imagino a un autor haciendo ese tipo de cosas tan pero tan penosas, darían lástima.
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