El Paseo de Walser en Filba

El Paseo de Walser

El Paseo de Walser

Aparece un pibe con remera Tommy y reloj Mondaine y me pregunta si de acá sale El Paseo de Robert Walser y dónde se paga “el arancel” Me siento muy tentado a cobrar yo el arancel pero me porto bien y miro al cielo para que conste. Evidentemente tengo cara de local porque llega una vieja perdida y también me pide informes. Justo baja Marc y le pregunta a la vieja si se anotó vía mail. Que no. Marc le dice que es una lástima pero se trata de una obra con cupo muy limitado, solo diez espectadores y la vieja dice que imposible, que leyó la información en La Nación y que ahí no decía nada de enviar un email. Finalmente Marc la deja participar. Yo miro al cielo por él. Que conste.

Aparece Funk, caracterizado como Walser, con traje, sombrero y paraguas y nos da la mano, uno a uno. Chau cuarta pared y además tengo este bloqueo del subte: cuando me piden la mano, mi primera reacción es negarla así que tardo en responder y me pregunto cómo seguirá la cosa, porque soy malo en los juegos de sutilezas. En Floresta había actores y espectadores, profesores y alumnos, curas y nenes violados. Claras divisiones binarias. Para peor, Carlos Calvo es una calle muy ruidosa y hay mucho sol y extraño el resguardo de la butaca.

El primer parlamento sucede ahí mismo y hago un esfuerzo por meterme, por entender las palabras. Entonces cruzamos la calle, Walser saluda a un verdulero y acá empieza a funcionar la cosa. Tengo que adaptar mi paso neurótico al paso propuesto y dirijo la mirada a los detalles que me hace notar Walser y me veo envuelto en la hipnosis de un texto exquisito.

Un árbol podado, dos zapatillas balanceándose en un cable, una proclama frente al banco, vidrieras de negocios que venden cosas que ya nadie necesita y Funk-Walser manejando todo, el ritmo, los climas, el paso y cada eventualidad con destreza natural. En la mesa de un bar, Walser aborda a una mujer interpretada por Natalia Helo y admiro su capacidad para hacer eso que a mí no me sale:  a puro gesto y movimiento, instala la incomodidad, salpicada de halago por ser confundida con una actriz retirada.

Choque al lado de Fundación TEM

Choque al lado de Fundación TEM, el chofer alcoholizado “se dio a la fuga” patente 251

El camino sigue y la gente desde los colectivos y autos nos mira y cada tanto hay un comentario de Walser hacia algún espectador en particular y flota esta conciencia de estar formando parte, de estar usando al barrio, las calles y su gente como escenario. Nos quedamos unos minutos mirando los retoques de un pintor en un sócalo y me pregunto cómo puede ser que estas cosas se me escapen todo el tiempo, que si no hay un culo, un auto clásico o un cartel con mi nombre, no vea realmente nada.

Entramos a una librería y Walser pregunta cuál es el libro más vendido y la librera le alcanza las 50 Sombras de Grey – por el cual uno está levemente habilitado a pegarle a las mujeres estos días – y Walser lee las frases de la contratapa y es apenas eso, una lectura sin interpretación, sin agregados pero la distancia que pone el sombrero, el paraguas, el tono le dan esa separación necesaria para generar efecto.

Luego, un discurso encendido sobre el nombre de una panadería y sus servicios de deliverí, el canto de una chica en un balcón, reflexiones sobre trabajos manuales versus trabajos intelectuales y el final con vino tinto, comida y un extraño juego perverso propuesto por la anfitriona.

Salgo de la obra transformado, decidido a caminar más despacio, a prestar atención a los detalles que esconde la ciudad. Entonces escucho un estruendo, doy vuelta la cabeza y veo un camión azul arrastrando un auto estacionado. Esquivo la muerte con un desplazamiento de torero y le pego flor de puteada al chofer y el chofer me amenaza con un fierro y la ciudad tan de repente, vuelve a ser la que yo conocía.

Sobre nosotros

Roni Bandini es un escritor argentino, autor de El Sueño Colbert, La Gran Monterrey, Crónicas sin Gloria y Derecho de Autor. Ver libros de Bandini en Amazon - Contactar a Roni Bandini en privado

Etiquetado con: Cuarta pared, El Paseo de Walser, Esteban Feune de Colombi, Filba, Fundación TEM, Marc Caellas, Sombras de Grey
Publicado en: Teatro
3 comentarios sobre “El Paseo de Walser en Filba
  1. Constanza dice:

    Qué buen libro, una novela corta, editada por Siruela. Hubiera convocado, Bandini, por éste medio y quizás tenía suerte, me pedía el día libre y lo acompañaba.

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    Roni Bandini Respuesta :

    No hubiera podido acompañarme, son diez espectadores por función. Esto es más exclusivo que la American Express Centurion.

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  2. Ana Paolini dice:

    Yo me lo encontré a Marc Caellas abriendo la puerta de la Fundación TEM. Le pregunté y me dijo que me anotara. Para el martes siguiente no pude porque el viento y la lluvia a mi me abatataron y ellos la suspendieron. Después me mandaron un mail preguntándome si deseaba pasear el jueves y fuí. Esteban es un personaje total, me reí mucho con Walser. La verdulería con un cartel que decía “Brocolee” que Walser hizo notar con un dedito muy sutil.
    Lo increíble es que además de las zapatillas colgadas esta vez apareció una blusa de mujer con animal print, que obviamente nos dejó a todos atónitos.
    Todo lo demás exactamente igual a como lo contás vos. Te faltó el afano en la estación del subte.
    Me reí mucho con las caritas de Walser y con ese afán casi obsesivo por meterse en el bolsillo -uno por uno- los avisos que aparecen en papelitos callejeros para recortar a mano. Desde fletes y clases particulares a los servicios privados de una tal Paulina.

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