Capítulo 11 de El Sueño Colbert

El jueves fue un día medio choto. Me puse la camisa gruesa y había mucha humedad, me pelee con Duvnowski y con Paula por los cambios en el programa de los vigiladores y entre los ñoquis del almuerzo había un pedazo de virulana. Pero no me importó, después de todo tenía una cita a ciegas con Lara Croft y el resto estaba en segundo plano. Me imaginaba a Lara Croft bien vestida, con conocimientos de tecnología, carácter fuerte, estaba decidido a compartir con ella mi visión de futuro, a hacerla cómplice de mis éxitos y de algunos fracasos también, estaba dispuesto a probar un cigarrillo bajo el espejo de techo de algún hotel alojamiento por Caballito, estaba muy dispuesto a dejarme llevar esa noche.

Ni bien bajé del colectivo me envolvió un viento franco, había llovido y empezó a refrescar. La camisa gruesa fue al final, una excelente idea. Crucé el Parque Rivadavia sin apuro y paré a mirar los puestos de libros. La mayoría ahora vende copias piratas de programas de computación. Un par de puestos todavía ofrecen libros pero no había muchos clientes interesados. Me acerqué a uno de los puestos y saqué un librito con una ilustración de una rosa en la tapa, era Romeo y Julieta. Me pareció que iba a ser un lindo gesto. Estaba envuelto en un celofán falopa pero pensé que igual iba a ser un lindo gesto. Pagué, le saqué el celofán y leí algunas partes. Quería estar preparado si ella me preguntaba algo del libro. ¿Lo leiste? Sí, hace mucho tiempo… Se estaba haciendo una linda noche, un poco ventosa, muy ventosa pero linda, una noche con olor a lluvia, con posibilidades, una noche para dejarse llevar. Caminé hasta José María Moreno. En la esquina había una chica bajita que me esperaba tratando de parecer natural. Tenía una belleza tranquila, era linda pero sin estridencias, se vestía muy sencilla y no quería ser más que eso, más que una chica delgada, divertida y familiera. Me gustó, era distinto a lo que esperaba pero igual me gustó porque me estaba dejando llevar. Ella no me miraba, se hacía la que estaba prestando atención a una vidriera.

- ¿Lara Croft? Tengo algo para vos.

La chica miró el libro, me miró y después de dudar por un instante salió corriendo al galope. Dos o tres veces se dio vuelta para confirmar que no la estaba siguiendo. Corrió y corrió, toda nerviosa y se perdió entre la gente. La verdad es que no tenía ninguna gracia corriendo, no era una chica familiera, delgada y divertida, era una pulga atómica. Entonces no sabía si la chica se había decepcionado o qué pero por las dudas me empecé a consolar con pensamientos del tipo “bueno, lo siento por ella, tampoco era gran cosa, que se joda… bien jodida…”

Guardé el libro, me di vuelta para volver a la parada del colectivo y entonces hice contacto visual con alguien, alguien cruzaba la calle y no me sacaba la mirada de encima. El viento ya se parecía a un tornado, hacía bastante frío y la piba avanzaba con dificultad. Era la verdadera Lara Croft. Me acordé que cuando chateamos ella misma se había colocado al centro de la escala Cindy Crawford – Espanto entonces…. es decir, no se como se califica técnicamente la obesidad pero 100 kilos en un metro cincuenta seguro es un caso tipo y la obesidad está más cerca del espanto que de Cindy Crawford. Yo igual no me hice cargo. La mina saludó, yo, cara de piedra. Todavía podía decir que mi nombre era Pablo y que estaba esperando a un tal Pedro y chau, a otra cosa pero ese viento la vandeaba de acá para alla y la mina avanzaba con dificultad, poniendo en riesgo su vida porque el semáforo ya había cambiado y se le iban encima todos los autos, taxis y colectivos de Rivadavia y la verdad es que me dio lástima, su mentira, su mentira chica para salir con alguien un poco mejor y yo también soy capaz de mil mentiras para salir con gente un poco mejor. Empezó a hacer tanto frío que no le pude mentir.

- Así es, soy Roni007.

Caminamos unas cuadras para el lado de Flores, volvimos por la vereda de enfrente, yo buscaba un bar en una calle lateral, un lugar barato y anónimo, la piba quería entrar a uno de esos Pizza-Café llenos de gente y seguro que no iba a pedir café. Al final la convencí y nos metimos en una rotisería que tenía mesas altas para comer al paso. Pedí cuatro empanadas y dos vasos de soda. Ella hablaba, me contaba cosas, por un momento pensé que podía funcionar como amiga, tener una amiga, una amiga gorda, qué se yo pero en el bolsillo estaba ese librito de Romeo y Julieta que no me dejaba engañarme y la verdad es que no quería tener una amiga como esa, que me interrumpiera a cada rato para contarme más y más cosas, todo con ella parecía ser acumulación, acumulación de anécdotas, de grasas, de telas, tenía una remera encima de una camiseta y arriba un sweater y una campera y la bufanda y el pañuelo y también acumulaba servilletas, pedía servilletas, más, más servilletas, se atrincheró en una pila de servilletas de papel arrugadas y las luces de la rotisería eran como rayos X, eran muy fuertes y sacaban a relucir lo de adentro, era obvio que no nos interesábamos, era obvio que yo estaba pensando en otra cosa, en mi trabajo, en un improbable cáncer terminal que pudiera tener Duvnowski, en mi viaje a Israel, en los avisos clasificados, en mi caja de ahorros del banco francés y entonces cuando terminé de apoyar el vaso de soda me di cuenta que nadie iba a arreglar las cosas por mí, que estaba destinado a terminar en una y mil rotiserías, tenía que irme, tenía que estar en mi casa, terminando el desarrollo de los vigiladores y si iba a salir, tenía que salir con alguien de verdad, no con un personaje de comic, ni con una Rolling Stone, por más culo manzanita que pudiera tener . Dejé un billete de $20 sobre le mesa y me fui, así nomás, salí caminando. La gorda bufó, sorprendida pero no me dijo nada, me dejó ir.

En la calle seguía soplando ese viento huracanado que me arrastraba, me llevaba hacia delante. Saqué el Romeo y Julieta, le arranqué la tapa y lo tiré sobre unas bolsas de basura.

Sobre nosotros

Roni Bandini es un escritor argentino, autor de El Sueño Colbert, La Gran Monterrey, Crónicas sin Gloria y Derecho de Autor. Ver libros de Bandini en Amazon - Contactar a Roni Bandini en privado

Etiquetado con: Cindy Crawford, Flores, Lara Croft, Loft, Parque Rivadavia, Recomendado, Rolling Stone, Romeo y Julieta
Publicado en: Novelas
11 comentarios sobre “Capítulo 11 de El Sueño Colbert
  1. Anonimo dice:

    en la tragedia hay humor, eso me gustò, mi imaginaciòn hizo el resto.

    [Contestar]

  2. Anonimo dice:

    espero no haber sido como esa lara crof :-) beso, a

    [Contestar]

  3. Anonimo dice:

    me hubiera gustado leer toda la novela completa.
    interesante me parece.

    [Contestar]

  4. Anonimo dice:

    me llega tu forma de expresion prosigue talvez el mundo no apresie este esfuerzo pero los lectores si eres realmente impresionante

    [Contestar]

  5. Anonimo dice:

    es espectacular en la forma que te exprsas y escribes… aunque es una tragedia y no me gustan, puedo decir que esta tiene un buen humor…

    [Contestar]

  6. flores dice:

    j’ai envie de savoir plus,
    plus,
    plus…

    [Contestar]

  7. Walter dice:

    Llegue a esta pagina buscando un Hotel llamado “El Orion” que lo vi en un video musical de una minita injunable pero muy voluptuosa, no se, quizás porque quería conocer mas de ella y de porque motivo filmo su video en la pileta de ese hotel, o porque me dejo ver el nombre del hotel en su video.
    De entrada me di cuenta que nada tenia que ver tu presentación en “Hotel Orión” con mi búsqueda extraña, pero me resultaron particulares algunos de tus comentarios, aunque al ver tu foto no cerraba con mi imagen encasillada, de un escritor añoso y con pipa. (ridículo preconcepto)
    Respecto a este fragmento, es un capitulo interesante y descriptivo, aunque mis valores cuestionan mucho la forma en que uno se refiere a personas obesas, se nota una forma de escribir muy sincera y cargada de reflexiones, tanto que uno se siente identificado con las cosas que no dice pero piensa y que no se da tiempo para reflexionar sobre ellas, aunque tampoco importa si se reflexiona o no, al final todos terminamos en la tierra.
    Un abrazo, me gusta mucho tu forma de escribir.

    [Contestar]

  8. Bandini dice:

    Hola Walter,
    Gracias por los comentarios. Por cierto, es muy probable que se haga en Abril la presentación de El Sueño Colbert – canapés con mucho pan lactal, vino barato y algún pesado leyendo sin gracia ni matices – Mantenete en contacto así te venís. Abrazo.

    [Contestar]

  9. Daniel dice:

    Si fuera una canción diría “qué bien que suena!”, bueno acá va más o menos lo mismo pero adaptado a la lectura, se diga como se diga.

    [Contestar]

  10. Munro dice:

    Oiga Roni, donde puedo comprar su Libro?En Amazon puedo comprarlo y leerlo con el nook?

    [Contestar]

  11. Roni Bandini dice:

    Ahí te mandé por email los datos para conseguir la versión digital de El Sueño Colbert. Slds

    [Contestar]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Mundo ebook
La Balandra
Revista La Balandra

La página del flaco Novatti en La Balandra #5
Categorías
Derecho de autor (Crónicas)
Derecho de autor
Derecho de Autor :: Crónicas nocturnas de Roni Bandini