La Gran Monterrey

Un guitarrista de rock talentoso regresa a Buenos Aires
tras una larga ausencia pero ya nada es como antes. Sus
intentos de progresar y salir adelante lo hunden en un espiral
de fracaso y lo enfrentan con las heridas de su pasado.
"Roni Bandini construye en La Gran Monterrey una novela
donde a través del pasado y el presente de un personaje
se nos presentan claros indicios del país que habita y que
habitamos, nos guste o no lo que leemos. Utilizando el universo
de la música como marco, más concretamente del rock, que
Bandini despliega ante los ojos del lector con inusual profundidad,
demostrando conocimientos de niveles enciclopédicos, La
Gran Monterrey disecciona dos mundos, el pasado inmediato,
y el presente del personaje, y los muestra como irreconciliables.
Poco importa que esa incomprensión esté dada por una herida
emocional e individual del pasado, porque lo que importa
es que ese presente que se va desenvolviendo frente a nuestros
ojos no parece estar capacitado para curar esa herida vieja
-aunque no tan vieja-, lo que no hace más que hundir al
personaje en una espiral de violencia e incomprensión del
que a veces pareciera no haber salida; y si la hay, él no
sabe encontrarla a pesar de sus intentos -tibios, retóricos-
de volverse un tipo normal, previsible, adaptado socialmente,
intentos en los que no cree del todo y que parecen condenados
al fracaso de antemano. La tentación de asegurar de que
además de un derrotero personal -de un personaje llamado
también Bandini- es una alegoría sobre la Argentina contemporánea
es muy grande, y quizá no del todo desacertada. Para contarnos
esa historia individual -y quizá colectiva-, Bandini, el
escritor, elige el camino de una escritura urgente, de la
que parece necesaria, como dictada a los gritos frente a
un grabador o a un oyente, con una voz, la de Bandini personaje,
en primera persona que no le ahorra la lector ninguna de
sus obsesiones, manías ni bajezas, apoyándose en un vocabulario
cotidiano, duro, seco, absolutamente actual, un reflejo,
quizá no sea necesario decirlo, de nuestra realidad concreta,
de nuestras vidas, de nuestra propia decadencia como sociedad,
de nuestro intento fallido de buscar en el presente la cura
de los males del pasado. Las oportunas y periódicas apariciones
del humor aportan la cuota de humanidad necesaria, un ejercicio
de compasión que Bandini se permite para dejarnos al menos
respirar, para comunicarnos que aún en el peor de los casos,
en la más pronunciada de las caídas, es posible reírnos
de nosotros, o en todo caso de los otros, y encontrar en
esa pausa un momento que puede transformarse en una salida,
en una solución, o por lo menos una distracción ante el
asfixiante mundo que vamos conociendo. Una mención especial
al título: La Gran Monterrey es una metáfora que los músicos
y/o amantes de la música van a disfrutar especialmente,
una metáfora que se construye con el descubrimiento de un
evento en el que Hendrix actúa como alguien que muestra
un camino posible -en el sentido real y simbólico- que termina
volviéndose un camino que lleva a la perdición, o en todo
caso al encuentro del fuego que no purifica. Todo termina
por construir una novela necesaria para comprender una de
las formas posibles que adopta la actualidad, y por mostrarnos
a un escritor que se hace cargo de ella para ponerla frente
a nuestros ojos de lectores para que disfrutemos o conozcamos."
Javier Chiabrando