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	<title>Roni Bandini :: Crónicas de un escritor argentino</title>
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	<description>Crónicas, novelas, cuentos y artículos del escritor argentino Roni Bandini</description>
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		<title>Clases de Teatro (Parte 3)</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 16:21:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roni Bandini</dc:creator>
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Caminamos unas cuadras pero no veo ningún lugar lo suficientemente escondido. En eso encuentro un lugar que parece apropiado, la agarro del brazo y entramos. Hay un pasillo alfombrado y después una ventanilla. Ella mira alrededor, me mira y dice &#8220;Pará&#8230; esto es un telo&#8221; &#8220;Ah&#8230; sí, claro&#8221; Pido una habitación común y subimos por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-651" title="Rumana" src="http://www.bandini.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/09/Rumana1.jpg" alt="Rumana" width="423" height="278" /></p>
<p>Caminamos unas cuadras pero no veo ningún lugar lo suficientemente escondido. En eso encuentro un lugar que parece apropiado, la agarro del brazo y entramos. Hay un pasillo alfombrado y después una ventanilla. Ella mira alrededor, me mira y dice &#8220;Pará&#8230; esto es un telo&#8221; &#8220;Ah&#8230; sí, claro&#8221; Pido una habitación común y subimos por el ascensor. La habitación tiene muebles laqueados negros  y flores de plástico. La rumana se mete en el baño. Yo juego con los botones de la pared. Luz roja, luz azul, tv porno, radio melódica. Ella sale del baño. Tiene la cartera agarrada con las dos manos a la altura del pecho y el labio inferior caído, como anestesiado. &#8220;Explicame esto porque sino te comés el garrón de tu vida&#8221; Su voz me da miedo. Claro, estoy encerrado con una loca-suicida-labio-caído-toca-acordeón y en la cartera debe tener un Tramontina oxidado. Lucho por mi vida. Le digo que me perdone si mis tiempos no son sus tiempos, lo que pasa es que tengo problemas sociales y que por eso también empecé teatro y que a veces me sale así, no tengo filtros, me salteo algunos pasos. Parece funcionar. Ella deja la cartera y se saca la gomita del pelo. Si el pelo le tapa la cara podría ir mucho mejor. Se sienta en la cama, demasiado cerca. Veo que sus labios están pintados con un rosa grumoso, sobre el labio tiene una sombra a lo Frida Kahlo. Transpiro, me falta el aire. En eso me doy cuenta de que la forma más sencilla de salir de ahí va a ser cogérmela. Le saco esa especie de delantal de panadería. Abajo tiene un jean de corte soviético, la tela es dura, rasposa. Le recuesto y le saco el jean. Ella mantiene una pose sumamente occisa. Descubro una  bombacha color piel, modelo tía abuela. Sin embargo tiene un culo muy decente. Me bajo el jean hasta las rodillas, me calzo el forro y entro. Voy un par de minutos con el mismo ritmo y ella nada. Si no fuera por el pestanéo diría que entró en coma. La sigo cogiendo y pienso que no sé bien dónde descarrilé. Los últimos cinco polvos fueron todos muy extraños. Necesito una mina normal, flaquita que venga y me diga que le gustan mis novelas y que se saque la ropa sola y que emita algún sonido cuando está cogiendo. Acabo y  me subo el jean. Ella se tapa con la sábana y se pone a llorar. Llanto mal, desconsolado. Me siento al lado. Le palmeo el hombro. Sigue llorando. Siempre fui muy malo consolando. Espero, espero. No para. Agarro el celular y chequéo mails. Entra una consulta de una mina. Quiere comprar un eBook Reader, pregunta si conviene el Nook. La rumana sigue llorando. Contesto el mail. Miro a la rumana. Llora un poco menos. Abro Twitter. Todas boludeces pero lo malo si breve&#8230; Dos, tres, cuatro minutos. La rumana deja de llorar y se viste. Salimos a la calle. Le estoy por dar un beso en la mejilla, ella se anticipa y me dice: &#8220;Me prometiste un café&#8221;</p>
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		<title>Clases de teatro (Parte 2)</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Sep 2010 23:51:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roni Bandini</dc:creator>
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Segunda clase de teatro. Ya se ven deserciones como la sirenita. La rumana insiste y se sienta a mi lado. La profe pide que nos pongamos en parejas. Me pongo en pareja con la chica del otro lado a la velocidad de la luz. Es una petisita culona muy linda de cara. Me gustaría que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-644" title="Chicas Llorando" src="http://www.bandini.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/09/Chicas-Llorando.jpg" alt="Chicas Llorando" width="146" height="146" /></p>
<p>Segunda clase de teatro. Ya se ven deserciones como la sirenita. La rumana insiste y se sienta a mi lado. La profe pide que nos pongamos en parejas. Me pongo en pareja con la chica del otro lado a la velocidad de la luz. Es una petisita culona muy linda de cara. Me gustaría que la consigna sea un blow job, más que nada para aprovechar sus mejores cualidades pero no. La consigna es andar por el salón, mirarse a los ojos y sincronizar movimientos. Me sale bien la parte de mirarla a los ojos. En lo demás soy un Robocop. El ejercicio es largo como la violación de Mónica Belucci, desde el punto de vista de Mónica Belucci. Nos sentamos y la profe larga teoría Strasberg. Me gusta la teoría, me gusta cualquier cosa que no me tenga ahí parado haciendo boludeces. Otra consigna, tienen que pasar algunas parejas. Petisita Culona quiere pasar pero yo no hago contacto visual y al final no pasamos. Los que pasan lo hacen bastante bien. Dos rubias bailan y se miran y los movimientos fluyen y tengo ganas de invitarlas una semana, todo pago a Fort Lauderdale. La clase está por terminar. Faltan diez minutos y todo indica que voy a zafar del ridículo. Entonces: “Roni, adelante” Le pregunto “Para qué” En Floresta me enseñaron a preguntar antes de acceder. Todos se ríen. Queda como un chiste. Macanudo. Paso. Me meto las manos en los bolsillos. Las saco. Las meto. La profe me alcanza una silla. Me acuerdo de la frase de Ringo Bonavena. Al menos tengo el banquito. La profe me pide que me siente y que piense en un lugar de vacaciones. Voy a tener que hablar de ese lugar con los ojos cerrados. Puedo hacer eso. Es más, creo que podría hacerlo bien. Pienso en Miami. Me imagino jugando al Beach Volley en la 79, comiendo Crabs en Joes Stone, manejando un Pontiac Solstice por el Turnpike. Pero no, no puedo hablar de Miami, hay muchas polainas y pañuelos Arafat en el público. Decido hablar de un lugar inventado. Empiezo contando una llegada en auto, el vértigo en las ondulaciones de un puente, la desembocadura de una laguna. Le meto una historia del pasado, que casi me ahogo nadando por esa desembocadura. Cuento de un bolichito lugareño para comer pescado, el aroma de la Raineta a la manteca negra, la acidez de las alcaparras. Creo que el tema está agotado pero abro los ojos y la profe me pide que siga. Sigo, cuento que siempre tuve mucha expectativa con la ruta que sale del puente al norte pero que a unos 45 minutos de camino el paso se ve interrumpido por un rio y que es necesario subir a una balsa. Cuento que nunca subí a la balsa por miedo a decepcionarme con el otro lado. Abro los ojos. La profe me pide que siga, Para mí pasaron como cuarenta minutos. Sigo hablando. Cuento que después de una separación traumática y diez noches de insomnio fui hasta la desembocadura y pensé en tirarme y dejarme llevar por la fuerza de la corriente pero en el momento en que estaba adelantando un pie se levantó un viento de frente y tuve una revelación, la certeza de que no era mi momento, de que tenía algo para dar todavía, caminos por recorrer bla, bla y la posibilidad de animarme a cosas nuevas y no sé bien como terminé puenteando hasta llegar justamente a esa clase de teatro. Cuando abro los ojos todos me miran con una expresión de lástima, cariño, dos chicas lloran, lágrimas incontenibles. La profe tarda en hablar. Usa la palabra bellísimo. Yo me siento para la mierda. Ahí sí, lo decido en serio. Voy a dejar teatro. La clase termina. Agarro Junín para el lado de Córdoba. Llegando a la esquina me tocan la espalda. Es la rumana. Necesita decirme algo. Que ella también  intentó suicidarse. Quiere tomar un café y hablar de eso. No me queda otra. Vamos a tomar un café. (Continuará…)</p>
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		<title>Clases de teatro (Parte 1)</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Sep 2010 17:12:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roni Bandini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
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		<description><![CDATA[Primera clase de teatro. La profesora: mujer, pálida, castaña tiene puesta una camisita con mangas princesa muy curiosa. Me imagino que le deben gustar las camisas manga princesa y que eso le costó sus últimos diez novios. Estoy incómodo. Tengo miedo en realidad. Miedo a que manga-princesa me haga subir al escenario y me pida [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_642" class="wp-caption alignnone" style="width: 473px"><img class="size-full wp-image-642" title="Clases de teatro" src="http://www.bandini.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/09/Teatro.jpg" alt="Clases de teatro" width="463" height="306" /><p class="wp-caption-text">Clases de teatro</p></div>
<p>Primera clase de teatro. La profesora: mujer, pálida, castaña tiene puesta una camisita con mangas princesa muy curiosa. Me imagino que le deben gustar las camisas manga princesa y que eso le costó sus últimos diez novios. Estoy incómodo. Tengo miedo en realidad. Miedo a que manga-princesa me haga subir al escenario y me pida hacer de fuente de agua. Estamos sentados en círculo. Somos dos hombres, el resto mujeres y siguen apareciendo. Diez, quince, veinte, veinticinco mujeres. No puedo disfrutarlo. Tiemblo. Me estoy por cagar encima. Eso sí que va a ser teatral.</p>
<p>Ronda de presentación. Nombre, edad, profesión, experiencia en teatro. Casi todas las chicas tienen veinte años y ya tuvieron alguna experiencia en el rubro. Me toca, toso y digo que soy Ingeniero en Sistemas. A un Ingeniero se le tiene que perdonar que no sepa hacer de fuente de agua. Al lado tengo sentada a una mina con anteojos siniestros y una especie de delantal de panadería. Ascendencia rumana, dice. Lo único que conozco de por ahí eran esos chicos con cara de grandes que tocaban el acordeón en el subte. La ronda de presentaciones pasa y la rumana me dice algo al oído. Creo que es un chiste porque se está riendo. Me río también. Ja, jaaa. No tengo idea qué dijo. <em>La tenés chica. Jaa, ja, ja. </em>Humor rumano.</p>
<p>De pie. Nos hacen dejar las sillas. No sé por qué. A mí me gustan las sillas. Uno puede protegerse con una silla. Estamos todos parados, mirándonos la cara. Yo debo ser el más nervioso. Las chicas están tranquilas. Algunas me sonríen. Sale música New Age, esa que incita a la violencia. Tenemos que caminar por el salón. En cualquier dirección. Dejo de temblar.  Camino y miro culos y cada tanto doblo. Voy por atrás de la columna y me doy de frente con los anteojos siniestros de la rumana. No puedo disimular la cara de miedo. Me alejo. La profe manga-princesa cazó mi nombre. Desde la otra punta del salón grita: &#8220;Roni, tenés los hombros muy rígidos&#8221; Todos me miran. Concha de tu madre, pienso. Entonces la cosa se complica. Ahora la profe aplaude y tenemos que quedarnos duros, estilo estatua. Las minas son sueltitas y ponen unas caras bien teatrales, con las manos extendidas y los dedos formando abanicos. Yo hago estatua en las distintas fases del andar pero se ve que esto es lo menos porque ahí llega el grito desde la otra punta del salón &#8220;Roni, no hagas siempre lo mismo&#8221; Aplauso. Empiezo a hacer pelotudeces. Levanto un pie. Aplauso. Me agarro una oreja. Aplauso. Le doy la mano al hombre invisible. Aplauso. Hago dedo. Aplauso. Paro un colectivo. Tengo plena conciencia de que soy el aparato más aparato de todas las clases de teatro de la Ciudad de Buenos Aires.<br />
La profe lo complica más. Ahora hay que armar una secuencia de movimientos. Llega el primer aplauso y me quedo duro, no sé qué hacer. En la urgencia pelo un desplazamiento de Capoeira de Angola. Zafo. Segundo aplauso. Otro desplazamiento de Capoeira. Así voy por el salón haciendo unas cosas raras que nadie entiende. La profe me mira pero no dice nada. Se habrá dado cuenta de que no vale la pena.</p>
<p>Termina la tortura y nos sentamos en el piso. Estoy ahí, a nivel del suelo, humillado, derrotado. Decido abandonar. La profe habla de las escuelas de teatro, de Strasberg y del Método. Entonces una chica menudita sentada estilo sirena se deja caer naturalmente sobre mi hombro. Me parece que fue un accidente y espero que se corra pero no se corre. Queda ahí, recostada, casi encima mío. Yo respiro el perfume de su pelo, miro alrededor y pienso poses para la clase que viene.</p>
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		<title>La Araña Metalera</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Aug 2010 21:43:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roni Bandini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[AcDc]]></category>
		<category><![CDATA[Coca Cola]]></category>
		<category><![CDATA[Satiro]]></category>
		<category><![CDATA[Shook me All Night Long]]></category>

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		<description><![CDATA[Volví a casa a eso de las siete, me saqué los zapatos y me serví un vaso de coca. Florencia se estaba bañando, veía el vapor en el esmerilado y la escuchaba cantar. Parecía La Marcha Turca pero en seguida me pareció el Feliz Cumpleaños y después La Marcha Turca otra vez. Fui hasta el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_640" class="wp-caption alignnone" style="width: 371px"><a href="http://www.bandini.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/08/AranaMetalera.jpg"><img class="size-full wp-image-640" title="Araña ACDC" src="http://www.bandini.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/08/AranaMetalera.jpg" alt="Araña ACDC" width="361" height="380" /></a><p class="wp-caption-text">Araña ACDC</p></div>
<p>Volví a casa a eso de las siete, me saqué los zapatos y me serví un vaso de coca. Florencia se estaba bañando, veía el vapor en el esmerilado y la escuchaba cantar. Parecía La Marcha Turca pero en seguida me pareció el Feliz Cumpleaños y después La Marcha Turca otra vez. Fui hasta el equipo de música y puse el compact de ACDC. Los acordes de Shook me All Night Long taparon el canto. Volví al sillón, agarré el vaso de coca. Coca y ACDC es todo lo que hace falta a veces.<br />
Entonces llegó el grito, un chillido más bien. Se abrió la puerta del baño y apareció Florencia tapándose las tetas con una toalla. Estaba pálida.<br />
-¿Qué pasó?<br />
- El baño, la ventana.<br />
Pensé que había un sátiro colgado y fui corriendo.<br />
-    No hay nadie.<br />
-    Ahí, en el marco.<br />
Miré el marco. Había una araña muy rara, la cabeza chiquita, las patas flacas y largas.<br />
-    ¡Matala! ¡Matala!<br />
-    ¿Qué?<br />
-    Que la mates.<br />
La araña se balanceaba y curiosamente coincidía con la música de ACDC.<br />
-    Matala, ahora, dale.<br />
-    No la puedo matar, le gusta ACDC.<br />
-    ¿Qué?<br />
-    Que le gusta. Mirá cómo se mueve, es una araña metalera.<br />
-    No seas pelotudo. Matala.<br />
-    No, no merece morir.<br />
-    Matala, con la ojota, dale.<br />
Miré a la arañita, seguía moviéndose. Justo era el estribillo y le ponía garra.<br />
-    Matala, aplastala, que se va a escapar.<br />
Me acerqué y me pareció que sonreía. Bailaba y sonreía.<br />
-    No seas cagón. Si no la matás llamo al portero.<br />
Acerqué la mano y le toqué una pata. La araña levantó esa pata y siguió bailando con las demás.<br />
-    El portero sí se va a animar.<br />
Miré a Florencia. Tenía la piel roja, los ojos como dos pelotas de ping pong, saliva en el labio.<br />
-    Matala ¿No te animás? ¿Querés que llame al portero?<br />
Levanté la mano y descargué el golpe. El perfil de Florencia se sacudió. Volví al sillón y agarré el vaso de coca.</p>
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		<title>Chau Fibertel?</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Aug 2010 14:39:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roni Bandini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulos]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnologia]]></category>
		<category><![CDATA[CNC]]></category>
		<category><![CDATA[Fibertel]]></category>
		<category><![CDATA[Grupo Clarin]]></category>

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		<description><![CDATA[Fibertel es la mejor empresa proveedora de acceso a Internet por banda ancha en Argentina. No me pagan por decir esto, es más yo les pago a ellos hace años y no puedo dejar de reconocer que lo que hacen lo hacen bien: tienen buenos precios y ofrecen atención al cliente.
Pero hay un problema con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_629" class="wp-caption alignnone" style="width: 235px"><img class="size-full wp-image-629" title="Fibertel" src="http://www.bandini.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/08/Fibertel-Conta-Kirchner.jpg" alt="Fibertel" width="225" height="350" /><p class="wp-caption-text">Fibertel</p></div>
<p>Fibertel es la mejor empresa proveedora de acceso a Internet por banda ancha en Argentina. No me pagan por decir esto, es más yo les pago a ellos hace años y no puedo dejar de reconocer que lo que hacen lo hacen bien: tienen buenos precios y ofrecen atención al cliente.</p>
<p>Pero hay un problema con Fibertel, pertenece al &#8220;Grupo Clarin&#8221; y quedaron atrás los días en que el &#8220;Grupo Clarín&#8221; se llevaba muy bien con los Kirchner.</p>
<p>Adjunto un ejemplo de tapa de diario del año 2004: 90% de futbol, 10% de giladas, ninguna crítica.</p>
<div id="attachment_630" class="wp-caption alignnone" style="width: 224px"><a href="http://www.bandini.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/08/TapaClarin.jpg"><img class="size-medium wp-image-630" title="Tapa de Clarin 2004" src="http://www.bandini.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/08/TapaClarin-214x300.jpg" alt="Tapa de Clarin 2004" width="214" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Tapa de Clarin 2004</p></div>
<p>Al 2010 el gobierno Kirchner está muy enojado y pretende quitarle al &#8220;Grupo Clarín&#8221; la licencia para ofrecer servicios de Internet. En esta dirección salieron dos solicitadas desopilantes de la CNC. Para quienes no lo saben, la CNC es un órgano de control que no controla nada y funciona como cómplice del monopolio de las telcos para empomar usuarios.</p>
<p>Algunos fragmentos sin desperdicio</p>
<blockquote><p>&#8220;Para resguardar los intereses de los actuales usuarios y clientes&#8230; se ha dispuesto un plazo de 90 días contados a partir de la notificación del presente a efectos de que ejerzan la libre elección de su nuevo proveedor de servicio&#8221;</p></blockquote>
<p>Alguno se preguntará cuál es la relación entre los 90 días y el resguardo de los intereses de los actuales usuarios. Ninguno. Los 90 días le sirven al gobierno para evitar resoluciones judiciales adversas. La justicia es lenta, ellos &#8211; cuando quieren &#8211; son muy rapiditos.</p>
<blockquote><p>&#8221; &#8230;de esta manera el Estado Nacional garantiza la competencia en la prestación del servicio a Internet y protege a los usuarios y consumidores contra los monopolios&#8221;</p></blockquote>
<p>No sé qué tiene que ver el Estado con todo esto. En cuanto al gobierno, remover a un proveedor de Internet es justamente fomentar el monopolio, no combatirlo pero bueno, se ve que algun asesor K leyó a Orwell y así estamos.</p>
<p>Sobre los detalles técnicos del caso como el usufructo  de la licencia por parte de Cablevisión,  la transferencia de derechos de personas jurídicas y todo eso, a nadie le importa. Está claro que no son causas, son justificaciones en un episodio de enfrentamiento económico entre un grupo peligrosamente poderoso (el gobierno y sus amigos) y otro algo menos poderoso (Clarín).</p>
<p>Si el gobierno logra liquidar a Fibertel pierde Clarin y pierden los usuarios de Fibertel pero no todo son lágrimas: gana Telecom, gana Telefónica, ganan los amigardos del gobierno, gana poder el poder.</p>
<p>El único consuelo que queda es que alguno de estas bravuconadas termine siendo como 1941 para el Tercer Reich.</p>
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		<title>Sobre eBooks, escritores y editoriales</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Aug 2010 16:31:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roni Bandini</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Umberto Eco]]></category>
		<category><![CDATA[Vlady Kociancich]]></category>

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		<description><![CDATA[Los medios están un poco desenfocados con el tema de los eBook readers. Titulan sus notas con &#8220;Muerte al libro&#8221; &#8220;La enciclopedia británica en el bolsillo&#8221; y &#8220;Dónde meterse sus bibliotecas vacías&#8221; En el texto incluyen estadísticas de fuentes dudosas &#8220;Amazon dice que vende muchísimos eBooks para su Kindle&#8221; y también bolu-reflexiones conservadoras de escritores [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_615" class="wp-caption alignnone" style="width: 487px"><a title="Cronicas de Roni Bandini Kindle" href="http://www.amazon.com/Cr%C3%B3nicas-Roni-Bandini-Spanish-ebook/dp/B003ELPR3M/ref=sr_1_2?ie=UTF8&amp;m=AG56TWVU5XWC2&amp;s=digital-text&amp;qid=1281716708&amp;sr=1-2" target="_blank"><img class="size-large wp-image-615" title="eBooks en Kindle" src="http://www.bandini.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/08/eBooks-en-Amazon-1024x372.jpg" alt="eBooks en Kindle" width="477" height="288" /></a><p class="wp-caption-text">eBooks en Kindle</p></div>
<p>Los medios están un poco desenfocados con el tema de los eBook readers. Titulan sus notas con &#8220;Muerte al libro&#8221; &#8220;La enciclopedia británica en el bolsillo&#8221; y &#8220;Dónde meterse sus bibliotecas vacías&#8221; En el texto incluyen estadísticas de fuentes dudosas &#8220;Amazon dice que vende muchísimos eBooks para su Kindle&#8221; y también bolu-reflexiones conservadoras de escritores como <a href="http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1289086" target="_blank">Umberto Eco</a> y <a href="http://www.bandini.com.ar/blog/?p=313" target="_blank">Vlady Kociancich</a> cuya última adquisición tecnológica fue la TV color.</p>
<p>El tema es definitivamente otro: qué pasa con los escritores y las editoriales en tiempos de eBook readers.</p>
<p>Sobre las editoriales solo quiero decir una palabra: arrivederci.</p>
<p>Por más que se agrupen para dar manotazos de ahogado colectivos, cabe preguntarse por qué querría un escritor vender sus libros en <a href="http://libranda.com/" target="_blank">Libranda </a>cobrando propina cuando podrían vender sus libros ganando el 70% a través de Amazon DTP para Kindle o Lulu.com o el 100% del precio de tapa con un carro de compras open source como <a title="oscommerce" href="Umberto Eco" target="_blank">osCommerce </a>y <a title="Software para venta de ebooks " href="http://www.comersus.com/spanish.html" target="_blank">Comersus</a>.</p>
<p>Alguno dirá que las editoriales aún pueden agregar valor a través de los servicios de corrección, diseño de tapa,  filtrado de material, distribución y comercialización.  Veamos caso a caso. La tapa y la corrección son servicios one time fee bastante accesibles por cierto. El filtrado de material -subjetivo, falible y caprichoso -  es un efecto negativo, consecuencia de las limitaciones de la industria editorial impresa, no un agregado de  valor. La distribución simplemente no existe con respecto a los eBooks: cualquier lector interesado puede ubicar y comprar fácilmente el libro requerido. Si no lo encuentra en Libranda-Baranda, lo podrá comprar en Amazon, en Lulu o en el propio sitio del escritor. Sobre la comercialización, las editoriales no pueden comercializar eBooks eficientemente mientras no entiendan bien de qué se trata. Por ejemplo: confían plenamente en el DRM sin haber aprendido la experiencia del DVD y el Content Scrambling System. Cuando entiendan que los lectores van a copiar eBooks tal como copian películas y canciones quizás puedan empezar a desarrollar un esquema de comercialización realista.</p>
<p>Ahora hablemos de los escritores.</p>
<p>Hasta el momento el escritor era el pelotudo de las editoriales. Trabajaba años y años para recibir propina: el 10% sobre el precio de tapa. Pero además, el escritor no tenía ningún control sobre la cantidad de libros vendidos. La editorial determinaba este número mayormente a ojo. Obvio que no estoy hablando de los escritores he-man, los masters of the universe que pueden pedir anticipos y viajes a ferias y se pistoléan a las secretarias y ganan premios de la misma editorial que los tiene bajo contrato. Hablo del escritor común, del pelotudo común. (Yo me pistolee alguna secretaria pero por lo demás, ningún master)<br />
Veamos un ejemplo concreto: Juan Pindonga escribe un libro con crónicas de aventuras en moto. Firma contrato con una editorial, el libro se vende a u$10, la tirada es de mil ejemplares y le dan 20 ejemplares como anticipo de derechos de autor. Un año más tarde la editorial en un sopor de honestidad reconoce que fueron vendidos 800 ejemplares. Juan Pindonga recibe un cheque por&#8230; cha chaaaan:  u$700 (u$800  de royalties &#8211; u$100 por los ejemplares a precio de costo a u$5 c/u)</p>
<p>Ahora el mismo ejemplo con eBooks: Juan Pindonga le paga u$100 a un diseñador para generar una tapa en formato PNG y u$200 a un corrector. Publica su libro en Amazon DTP para ser vendido en Kindle y también en su sitio web de motos utilizando el carro de compras Comersus conectado al sistema de pagos Dineromail. Vende 500 libros desde el sitio propio y 300 desde Amazon. Amazon le paga u$2250 y el sitio propio le da u$4750 (descontando el fee del sistema de pagos) Entonces son u$7000 menos los costos de tapa y corrección: u$6700 directo al bolsillo.</p>
<p>u$700 contra u$6700, ese es el tema y no me refiero únicamente a las cuentas.</p>
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		<title>Para arriba</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Aug 2010 13:25:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roni Bandini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Ariel Pozzo]]></category>
		<category><![CDATA[La Gran Monterrey]]></category>
		<category><![CDATA[Las Cuartetas]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Mateos]]></category>
		<category><![CDATA[Moscato]]></category>
		<category><![CDATA[Perdiendo el Control]]></category>
		<category><![CDATA[Rockas Vivas]]></category>
		<category><![CDATA[Suprema Maryland]]></category>
		<category><![CDATA[VW 1500]]></category>
		<category><![CDATA[Zas]]></category>

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		<description><![CDATA[Me puse a hablar con la moza del restaurante de la vuelta y le conté que iba con mi hermano a ver a Miguel Mateos en el Luna por el aniversario de Rockas Vivas. Ella dijo “Ja ¿En seriooooo?” y claro, tiene 25 años, aro en la lengua. Yo le expliqué que uno no puede [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_634" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><a href="http://www.bandini.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/08/Mateos.JPG"><img class="size-medium wp-image-634" title="Miguel Mateos Rockas Vivas" src="http://www.bandini.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/08/Mateos-300x225.jpg" alt="Miguel Mateos Rockas Vivas" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">Miguel Mateos Rockas Vivas</p></div>
<p>Me puse a hablar con la moza del restaurante de la vuelta y le conté que iba con mi hermano a ver a Miguel Mateos en el Luna por el aniversario de Rockas Vivas. Ella dijo “Ja ¿En seriooooo?” y claro, tiene 25 años, aro en la lengua. Yo le expliqué que uno no puede usar categorías del presente para analizar cosas del pasado y ella dijo “claro, claro” pero creo que no hubo entendimiento y mientras clavaba el tenedor en la Suprema Maryland y le miraba el culo me puse a pensar en  los ochenta, mi colegio privado de barrio caído, un ambiente conservador, yo era el peor del grado: padres separados, después había uno con el padre muerto – inspiraba lástima mayormente – y otro que se sospechaba adoptado pero no había certeza. Ocho años de escolarización accidentada, a las trompadas, a las injusticias, al borde de la expulsión y estaba en el arenero cuando un chico se puso a cantar “Yo no busco lo que vos tenés…” No se quedó ahí, se mandó toda la letra de la canción, de punta a punta. Después vino mi cumpleaños y el de mi hermano y mi hermano se encargó de pedir regalos: un casete de Miguel Mateos y otro de Soda Stereo. Teníamos un radiograbador Sanyo horrible, fabricado en Tierra del Fuego y poníamos esos dos casetes, los únicos que teníamos. Yo escuchaba más el de Mateos, me parecía algo del destino, una señal que tenía que seguir.</p>
<p>Mi hermano era más grande y empezó a ir a los bailes de sexto y de séptimo. Una noche mi vieja no tenía adónde dejarme así que me mandó al baile con él y sus amigos. Era un colegio por Serrano y Corrientes. En los pasillos vendían panchos y coca y torta casera, todo barato. Mi hermano se había perdido por ahí con sus amigos y yo caminaba solo, amparado en la oscuridad, comiendo torta y admirando a esas chicas más grandes con bucles y perfume dulzón.</p>
<p>Entonces me pareció que me miraban, por un momento me preocupé pero en seguida me di cuenta, ahí adentro nadie sabía mis problemas. Las chicas me miraban, estaba claro, algo había cambiado. Me acerqué a una, no era la más linda, era flaquita, delicada, parecía sola como yo. “Bailás” No contestó, empezó a caminar para la pista y tardé un poco en entender que eso era un sí. La seguí y bailamos. Por los parlantes sonaba Perdiendo El Control. Sentía los bajos vibrar en el pecho y no sabía bien cómo tenía que bailar pero me movía igual y cantaba y estaba feliz de tener a esa chica ahí conmigo. Levanté la cabeza y miré alrededor, vi una dos, tres, diez, cien chicas solas, rubias, lindas, caminando por el lugar y sospeché que ese podría ser un punto de apoyo. “Una puerta más que hay que abrir a golpes… hoy me siento muy bien conmigo… hoy quisiera tener testigos…”</p>
<p>Salimos del baile y esperábamos con mi hermano en las escaleras. Ya no quedaba nadie. En algún momento de la noche iba a pasar mi vieja con el VW 1500. Mi hermano me había visto bailando Perdiendo el Control y estaba contento, orgulloso. Una mirada así es todo lo que hace falta a veces. De los dos, yo solo tuve esa suerte.</p>
<p>25 años más tarde, me tomo el subte D para ir al centro  y llego a Las Cuartetas, la pizzería preferida de mi abuelo y de mi viejo. Mi hermano está ahí en una mesa del costado. Tomamos una botella de Moscato y comemos porciones de pizza. Ocho cuadras hasta el Luna y entramos por la puerta 3. El escenario está cerca y veo salir a los músicos, entre ellos el guitarrista Ariel Pozzo– un ex profesor, excelente violero que aparece mencionado en la <a title="Novela La Gran Monterrey" href="http://www.bandini.com.ar/libros.asp" target="_blank">novela La Gran Monterrey </a>-  Después aparece Mateos y suenan los temas de esa época, Perdiendo el Control , Mundo Feliz, Tirá para arriba, Bulldog.</p>
<p>Miro al costado, a mi hermano  y estoy contento, orgulloso y quiero pensar que el tiempo va a dar para compensar todos los años que pasé distraído y equivocado.</p>
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		<title>Comparacion de Lectores de Libros Digitales (ebook Readers)</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 16:30:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roni Bandini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulos]]></category>
		<category><![CDATA[comparación de ebooks]]></category>
		<category><![CDATA[eBook Reader]]></category>
		<category><![CDATA[eink]]></category>
		<category><![CDATA[iPad]]></category>
		<category><![CDATA[Kindle]]></category>
		<category><![CDATA[Kobo]]></category>
		<category><![CDATA[lector libros digitales]]></category>
		<category><![CDATA[Nook]]></category>
		<category><![CDATA[Sony Reader]]></category>
		<category><![CDATA[tinta digital]]></category>
		<category><![CDATA[¿Qué es un eBook reader?]]></category>

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		<description><![CDATA[
Desde que empecé con los artículos sobre eBook readers o lectores de libros digitales hubo muchos cambios. Cambios en precios, nuevos modelos, nuevas características y las recomendaciones de antes (el Kindle es horrible, el Sony Reader 2 thumbs up) necesitarían algo de revisión.
Hay una pregunta básica que ayuda a aclarar el panorama de opciones ¿Qué [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-607" title="lectores-libros-digitales" src="http://www.bandini.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/07/lectores-libros-digitales.jpg" alt="lectores-libros-digitales" width="440" height="300" /></p>
<p>Desde que empecé con los artículos sobre eBook readers o lectores de libros digitales hubo muchos cambios. Cambios en precios, nuevos modelos, nuevas características y las recomendaciones de antes (el Kindle es horrible, el Sony Reader 2 thumbs up) necesitarían algo de revisión.</p>
<p>Hay una pregunta básica que ayuda a aclarar el panorama de opciones ¿Qué es un eBook reader?</p>
<p>Un eBook reader es un dispositivo diseñado principalmente para leer libros digitales y por tal motivo utiliza tecnología de tinta digital (e-ink) para  permitir lecturas prolongadas sin cansar la vista.</p>
<p>De esto se deduce por ejemplo que el iPad NO ES un eBook reader. Claro que puede ser utilizado para leer libros digitales pero llegado el caso se puede usar un proyector conectado a una PC para leer un libro en la pared y el combo de proyector, PC  y pared tampoco hacen un eBook reader.</p>
<p>Hoy en día, las opciones relevantes a la hora de considerar una compra de ebook readers son cuatro: Sony Reader, Nook, Kindle y Kobo.</p>
<p>Hay una diferencia principal entre Sony Reader y el resto. El primero es desarrollado por una firma de electrónica. Los demás son desarrollados por librerías o bien empresas que se dedican a varias cosas pero que consideran una prioridad vender sus libros. No hay nada de malo en comprarle un eBook reader a una empresa cuyo objetivo principal es lucrar con la venta de eBooks mientras cumpla dos condiciones: 1. buena calidad 2. permita cargar libros propios en formato PDF. Si se cumplen estas dos condiciones,  incluso conviene comprar un eBook reader a una empresa que lucra con la venta de eBooks dado que seguramente parte del precio se encuentre subvencionado.</p>
<p>Debajo, las características relevantes para tomar una decisión de compra de eBook Reader. En Floresta le decíamos &#8220;comparar manzanas con manzanas&#8221;</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" width="67%">
<tbody>
<tr bgcolor="#cccccc">
<td width="5%">Reader</td>
<td width="5%">Pantalla</td>
<td width="6%">Memoria</td>
<td width="3%">Wifi</td>
<td width="2%">3G</td>
<td width="8%">3G Argentina</td>
<td width="15%">Almacenamiento externo SD</td>
<td width="12%">Lectura de PDF</td>
<td width="32%">Destacados</td>
<td width="12%">Precio en EEUU</td>
</tr>
<tr>
<td width="5%">Kindle Wifi</td>
<td width="5%">6&#8243;</td>
<td width="6%">3GB</td>
<td width="3%">Sí</td>
<td width="2%">No</td>
<td width="8%">Si</td>
<td width="15%">No</td>
<td width="12%">Sí</td>
<td width="32%">Text To Speech, batería de 1 mes, browser web, diccionario</td>
<td width="12%">$139</td>
</tr>
<tr>
<td width="5%" height="39">Nook Wifi</td>
<td width="5%" height="39">6&#8243;</td>
<td width="6%" height="39">2GB</td>
<td width="3%" height="39">Sí</td>
<td width="2%" height="39">No</td>
<td width="8%" height="39">-</td>
<td width="15%" height="39">Sí</td>
<td width="12%" height="39">Sí</td>
<td width="32%" height="39">S.O. Android, pantalla subsidiaria color touchscreen,<br />
diccionario, web, juegos, Twitter via Nookdev</td>
<td width="12%" height="39">$149</td>
</tr>
<tr>
<td width="5%">Sony Pocket</td>
<td width="5%">5&#8243;</td>
<td width="6%">512MB</td>
<td width="3%">No</td>
<td width="2%">No</td>
<td width="8%">-</td>
<td width="15%">No</td>
<td width="12%">Sí</td>
<td width="32%"></td>
<td width="12%">$149</td>
</tr>
<tr>
<td width="5%">Kobo</td>
<td width="5%">6&#8243;</td>
<td width="6%">1GB</td>
<td width="3%">No</td>
<td width="2%">No</td>
<td width="8%">-</td>
<td width="15%">Sí</td>
<td width="12%">Sí</td>
<td width="32%">Conexión Bluetooth</td>
<td width="12%">$149.99</td>
</tr>
<tr>
<td width="5%">Sony Touch</td>
<td width="5%">6&#8243;</td>
<td width="6%">512MB</td>
<td width="3%">No</td>
<td width="2%">No</td>
<td width="8%">-</td>
<td width="15%">Sí</td>
<td width="12%">Sí</td>
<td width="32%">Pantalla Touchscreen permite marcar texto y tomar notas, diccionario</td>
<td width="12%">$169</td>
</tr>
<tr>
<td width="5%">Kindle</td>
<td width="5%">6&#8243;</td>
<td width="6%">3GB</td>
<td width="3%">Sí</td>
<td width="2%">Sí</td>
<td width="8%">Sí</td>
<td width="15%">No</td>
<td width="12%">Sí</td>
<td width="32%">Text To Speech, batería de 1 mes, browser web, diccionario</td>
<td width="12%">$189</td>
</tr>
<tr>
<td width="5%">Nook 3G Wifi</td>
<td width="5%">6&#8243;</td>
<td width="6%">2GB</td>
<td width="3%">Sí</td>
<td width="2%">Sí</td>
<td width="8%">No</td>
<td width="15%">Sí</td>
<td width="12%">Sí</td>
<td width="32%">S.O. Android, pantall subsidiaria color Touchscreen, diccionario,<br />
web, juegos, Twitter via Nookdev</td>
<td width="12%">$199</td>
</tr>
<tr>
<td width="5%">Sony Daily</td>
<td width="5%">7&#8243;</td>
<td width="6%">1.6GB</td>
<td width="3%">No</td>
<td width="2%">Sí</td>
<td width="8%">No</td>
<td width="15%">Sí</td>
<td width="12%">Sí</td>
<td width="32%">Pantalla Touchscreen permite marcar texto y tomar notas, diccionario</td>
<td width="12%">$249</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><em>* Precios en dólares norteamericanos</em></p>
<p>Ok, ya sé, viste la tabla y estás más perdido que antes. No sabés si las 5 pulgadas del Sony Pocket son suficientes, si necesitás 3G o almacenamiento externo SD.</p>
<p>Mi recomendación es comprar el Nook WiFi o el Kindle Wifi. Me gusta más Nook por el sistema operativo Android, la pantalla subsidiaria color donde es posible apreciar los book covers y por el lector de tarjetas externas SD. Kindle Wifi podría andar bien también. Yo evitaría los dispositivos con Touchscreen en el sector de tinta digital dado que sacrifican calidad de lectura.</p>
<p>Kobo y Sony Pocket no son malas opciones pero deberían bajar sus precios a $99 considerando los precios actuales de Kindle y Nook.</p>
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		<title>Crónicas de Capoeira Parte 3</title>
		<link>http://www.bandini.com.ar/blog/?p=601</link>
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		<pubDate>Sun, 25 Jul 2010 14:36:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roni Bandini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Bimba]]></category>
		<category><![CDATA[Capoeira]]></category>
		<category><![CDATA[Curitiba]]></category>
		<category><![CDATA[Jiu jitsu]]></category>
		<category><![CDATA[Redemption Song]]></category>
		<category><![CDATA[Sergipe]]></category>
		<category><![CDATA[Sipalki]]></category>
		<category><![CDATA[Suassuna]]></category>
		<category><![CDATA[Taekwondo]]></category>
		<category><![CDATA[Terminator 2]]></category>

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		<description><![CDATA[Antes del viaje a la gran Roda de Curitiba le hicimos una visita al otro grupo de Capoeira de Buenos Aires. Yo no sabía muy bien los entretelones pero aparentemente el mestre del otro grupo y el mío habían llegado a Buenos Aires en la misma época y entre ellos corría una vibración para nada positiva. Rivalidad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Antes del viaje a la gran Roda de Curitiba le hicimos una visita al otro grupo de Capoeira de Buenos Aires. Yo no sabía muy bien los entretelones pero aparentemente el mestre del otro grupo y el mío habían llegado a Buenos Aires en la misma época y entre ellos corría una vibración para nada positiva. Rivalidad localista, Rio versus Curitiba o algo así.<br />
El otro grupo entrenaba en PH reciclado con ventanal sobre la calle Serrano, estaba lleno de turistas y de capoeiristas con muy buen nivel.<br />
Llegamos el viernes a eso de las 8 y la roda recién empezaba. El mestre entró y jogó con varios de los alumnos más avanzados del otro grupo y se notaba que lo respetaban. Nosotros hicimos cola al pie de los instrumentos y fuimos entrando de a poco. Me tocó con un pibe sin graduación medio espástico. Lo peor para un capoeirista principiante es entrar con otro capoeirista principiante. Me alejé instintivamente y tiré un repertorio de patadas de Taekwondo indisimulables. Entonces me compraron el jogo. Me di vuelta y apareció jingando una mina fibrosa, estilo Sarah Connor en Terminator 2 Seguí haciendo lo mío pero al bajar de una bencao, Sarah Connor pegó un salto, me agarró el pie y me tiró de culo al piso.  Se ve que era algo que esta mina hacía a menudo. Los compañeritos festejaron. Yo me paré, hice dos Jingas para chupar distancia y tiré unas diez patadas frontales. No le tiraba a pegar pero pasaban todas cerca y fuerte. Sarah Connor no podía hacer otra cosa que esquivar desesperada y torpe. Ahí apareció el grandote. Era un musculoso anabólico que salía con Sarah Connor, uno de los mejores alumnos del otro grupo. No puedo explicar bien cómo se dieron las cosas, solo sé que hubo poca Jinga, nada de acrobacia, que una de sus patadas me rozó, que dos patadas mías le entraron lindo y que un giro de él se estrelló contra la pared. Ahí nos compraron el jogo y aparecieron unos muñecos tratando de apaciguar los ánimos. Mi ánimo estaba perfecto. Al lado del Sipalki, eso era nada, menos que nada. Mis compañeros se animaron y le jogaron de igual a igual a varios capoeiristas del otro grupo, especialmente un anoréxico llamado Pablito y otro que perfilaba bien llamado Chako. Cuando salimos de ahí fuimos a comer algo a una Pizzería. El mestre estaba contentísimo. Esa noche había mostrado que estaba en camino y que tenía con qué.<br />
Dos semanas más tarde nos encontramos en Ezeiza para ir a la Gran Roda de Curitiba. S…2 no veía y de hecho ya casi ni entrenaba. S…1 estaba pero ya no la veía atractiva ni deseable. Era una loquita peligrosa y muy usada. Las otras chicas daban ganas de sepultarlas con el peso de un atabaque y me sentí un poco deprimido, como me pasa siempre cuando no existe la posibilidad de una mujer. Entonces escuché que Chako decía “Qué raro, N… me dijo que venía” N&#8230; era una chica nueva, rubia, pelo corto carré, una carita preciosa. Me hubiera gustado tenerla cerca en ese viaje pero no vino y me subí al avión mirando acá y allá, buscando una posibilidad.<br />
Primera parada en Curitiba, la casa de Sergipe. Sergipe era el mestre del mestre. Un tipo bajo, morrudo, muy inteligente. Contó anécdotas incorrectas, graciosas, sabias. Vi que mucha gente lo reverenciaba pero él le tenía un afecto especial a mi mestre. Escuchamos historias de Bimba y de Suassuna y vimos  VHS de viejas rodas.  Había un alumno de Sergipe en varios videos llamado Daniel que me impresionó por la irreverencia y la violencia. Por la tarde nos llevaron al gimnasio donde íbamos a dormir. Salimos a almorzar y por la tarde participamos de una clase. Era emocionante estar jingando ahí, con tipos tan grosos.  La clase terminó y fueron llegando hordas de Capoeiristas de todo Brasil. Vi a varios que había seguido en los videos, incluido este tipo Daniel. El salón era grande y se armaron pequeñas rodas a un costado y al otro. No me alcanzaban los ojos para capturar todo. De un lado había un pelilargo trabado en JiuJitsu con un patovica. Del otro, dos flaquitos con el pelo oxigenado se metían a la roda con unos saltos que parecían clavados olímpicos. Al costado de la ventana, un viejo de 7000 años se movía por el piso como una víbora. Todo era berimbau, canciones, baile, patadas, percusión y nosotros, los argentinos, perdidos, estáticos en esa grandeza. Apareció un pibe de 10 años y me invitó a jogar y después otro pibe y después intercambiamos remeras como en un partido de fútbol. Nunca había hecho eso, pequeños jogos orbitando al costado de las rodas más grandes. De cada interacción me llevé algo, principalmente las pausas, los desplazamientos de piso bajos, reflexivos. Entendí que no era todo Jinga y patadas y acrobacias. Veía cosas que ni siquiera sabía que eran posibles, que desafiaban la lógica, la gravedad. Vi cuerpos de 100kg sostenidos por un pulgar, vi reflejos y mucha inteligencia, vi como cada uno adaptaba el jogo al rival y a las propias capacidades. Nos fuimos a dormir tarde, extasiados, extenuados. Al otro día fue la Gran Roda. Cambiamos más remeras, jogamos, filmamos, sacamos fotos. Miré y miré y entendí los códigos, los climas, copié mentalmente los estilos. Sabía que quería apuntar a la agresividad de Daniel y a los movimientos de un flaquito intocable que saltaba dos metros y caía como un gato y esquivaba las peores patadas metiéndose en el jogo del otro. Por la noche  nos tiramos en las bolsas de dormir y al rato estaban todos durmiendo menos S…1 Me miró, me sonrío y me acerqué pero cuando la tuve encima me di cuenta de que no me gustaba y estaba transpirada y yo también y todo eso no iba para ningún lado.<br />
Al tercer día se hizo un encuentro al aire libre. Llegamos por una explanada y había un brasilero tocando un pandeiro y cantando una canción que me resultaba conocida. Era Redemption Song de Marley.  Sonaba de puta madre. La letra se reveló como una Polaroid. Al lado tenía a una morocha afro alta y hermosa. La miré, me miró y no tuve que agregar nada. Me acerqué y la agarré de la cintura. Estuve toda la tarde con ella, feliz, contandole cosas, respirando su piel. Nos despedimos a última hora y me dijo que iba a pasar por el gimnasio. No le creí y me entristeció ver como subía a un Fusca naranja.<br />
A medianoche la piba &#8211; que a todo esto debía tener 16 años &#8211; apareció en el gimnasio. Subió las escaleras y nos tiramos sobre una pila de colchonetas.  El sereno se hacía el que no miraba pero miraba y la piba estaba inquieta. Armé una pared de colchonetas y traté de seguir con lo mío pero no había caso. Me volví loco y consideré empujar al sereno por las escaleras o explicarle que en Buenos Aires no se veían cosas como esas todos los días. No pasó nada, una hora más tarde la piba se iba y me dejaba loco, insomne y alterado.<br />
Volvimos a Buenos Aires y la diferencia se notaba. Todos los que habíamos viajado a Curitiba nos diferenciábamos por las remeras brasileras, por los nuevos movimientos, por la  motivación y la obsesión por la Capoeira.<br />
A las dos semanas, salí con N&#8230; y en todo parecía muy tímida pero se invitó sola a mi casa y resultó ser un polvo increíble. Quería más y más y me agarraba con las piernas. Yo había terminado hacía dos segundos pero no me dejaba salir y me empezó a pasar la lengua por los labios. Sentí un viento, un cambio de temperaturas y todo volvió a empezar.<br />
A la otra semana, ahí estaba yo, muy confiado con mi posición, con mis capacidades, arriba en todos los sentidos cuando recibimos visita de un grupo callejero. Tenían remeras viejas y el pelo con rastas. La miré a N… y pensé que era una buena ocasión para mandarme la parte así que entré a jogar con un gordito de rastas y lo saqué de la roda con una patada lateral. El rasta volvió con cara de nada y yo traté de darle otra patada pero mi pie siguió de largo y el rasta desapareció de mi vista, al instante yo estaba flotando en el aire y pum, de culo al piso. Este pibe solía entrenar lucha grecorromana y finalmente se unió al grupo con el apodo de Tarantula y resultó ser uno de los capoeiristas más interesantes y efectivos que vi.<br />
Yo todavía tenía mucho que aprender.<br />
Ahí vinieron los bautizados, verde, amarillo, azul. Mejor técnica, mejores acrobacias. Más viajes, a Montevideo, a algunas provincias. Y un día la cosa se pinchó, eran las vacaciones, no había mucha gente, el mestre estaba desmotivado y nosotros también. Me fui al grupo rival.<br />
Entré sin graduación, sin honores y con mucha gente a la que había pateado en las Rodas. Me sentía mal por esa época, eran tiempos de cambios, de despedidas. Mi perro había muerto, mi banda de rock se había separado, había cambiado un amigo por una mujer olvidable y todo explotó en la roda del  grupo nuevo.<br />
Entré a jogar con un pibe apodado El M… El clima empezó a subir y en lugar de aceptar mi posición le seguí el ritmo. El otro era mejor, más coordinado, más acrobacias pero a la hora de las patadas no tenía nada que hacer conmigo. Yo pegaba dos y él pegaba una. Lo arrinconé y entré con dos giros y una lateral. El veía que no iba a poder hacer nada y se me tiró encima para empezar con los agarramentos.   Nunca me gustó el Jiu Jitsu. Tener  a otro tipo encima apoyándote no va con mis principios. El M… me agarró y mientras caíamos al piso le metí una trompada en la cara. Pum. Un momento más tarde tenía a cinco capoeiristas tratando de comprar. No veía nada, no entendía nada. Traté de bajar las revoluciones pero ya era tarde. Me vinieron encima. Recibí cuatro trompadas, cinco patadas. La nariz me sangraba, las costillas me dolían y estaba ahí al medio de todos. Pararon la roda y me fui, humillado, vencido, sintiéndome un idiota, el peor.<br />
Desde ahí mi historia en la Capoeira fue para abajo, inconstante, inconformista, agresivo, probando en un lugar y en otro, buscando ese clima de la primera vez y sospechando que nunca lo iba a volver a encontrar. Un par de veces, en la época de los viajes a EEUU, fui hasta la playa y jingé con el ruido del viento, recordando fragmentos, buenos momentos y pensando en poder escribir algo, alguna vez.</p>
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		<title>Crónicas de Capoeira Parte 2</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Jul 2010 16:58:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roni Bandini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Capoeira]]></category>
		<category><![CDATA[Curitiba]]></category>
		<category><![CDATA[Loft]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_596" class="wp-caption alignnone" style="width: 513px"><img class="size-full wp-image-596" title="Capoeira Baires" src="http://www.bandini.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/07/Capoeira-baires2.jpg" alt="Capoeira Baires" width="503" height="377" /><p class="wp-caption-text">Capoeira Baires</p></div>
<p>Me senté en un costado de la roda y sentí las miradas. El rumor había corrido, me la iban a dar y llevaba las de perder. El repartevolantes era más alto que yo y estaba más marcado. Cada uno tiene sus métodos para enfrentar el miedo. El mío siempre fue inmolarme. En lugar de refugiarme en los instrumentos o escaparme de ahí, compré el jogo de un pibe con graduación que siempre iba al contacto, te encerraba y te arrinconaba contra los instrumentos. Me fui desplazando con mi Jinga aparatosa, metí algunas acrobacias de piso y algunas patadas circulares y cuando el otro largó las meia luas de compaso yo aguanté arrodillado en cocorinha. Ni bien subió, me disparé como un resorte y le metí una Bencao frontal al pecho. Salió disparado y cayó de orto al piso. Ahí di vuelta la cara y lo miré al repartevolantes. No compró. Ni iba a comprar. La amenaza quedó en la nada. Lo miré al mestre. Me pareció que estaba conforme.</p>
<p>Esa misma noche me llamó S&#8230;2 Pensé que iba a estar enojada, que me iba a hablar del grupo, de la lealtad, de la fidelidad, de mi patada al graduado. Pero no dijo nada de eso y me preguntó si podía pasar por casa. Claro. Seguía el calor, plano, sofocante. Ella vino en minifalda de algodón. Se pegaba a las piernas y le marcaba la cola. Yo la miraba servir vodka en mi vaso y pensaba que no iba a aguantar. Se dio vuelta y me enfrentó &#8220;Veneno&#8230; ¿te gusta que te diga Veneno?&#8221; Una de esas preguntas que no necesita respuesta. Me acerqué, puse mis manos en sus piernas y subí la minifalda, necesitaba ver qué clase de bombacha llevaba puesta. Era eso nada más. Eso y la dejaba. Resultó ser una bombacha de algodón, suavecita, una de paisana bien, de nena de mamá. No pude, la subí a la mesa y empecé con eso que estuvo bueno, bueno y discreto porque ella no le contó a nadie, yo tampoco y la cosa marchaba.</p>
<p>El mestre trajo un día ese plan de viajar a la Gran Roda de Curitiba y me pareció zarpado pero me puse a tono, mejoraba rápido, ya no parecía Robocop. Sacaba las patadas sin desarmar la Jinga y tenía el Macaco para un lado y la vertical derechita. S&#8230;2 estaba estancada, había llegado a su techo en la Capoeira. Brillaba un poco con los primeros dos temas de Angola. Después no tenía mucho para aportar en la Roda.</p>
<p>Igual me gustaba y nos veíamos una vez por semana. Entonces Jason, un capoeirista norteamericano que vivía en un loft por San Telmo nos invitó al cumpleaños. S&#8230;2 quería bailar. Yo no bailo. Nunca. Me quedé en el sillón del piso de arriba, medio borracho y al lado tenía a esta morochita muy potable, pelo enjuagado con flores y bastante sola. Le hablé, le hablé y le comí la boquita. Abrí los ojos y estaba S&#8230;2, se había materializado en el piso de arriba, sin aviso. Casi traicionera. Que vamos, que me voy , hacé lo que quieras. Salimos y llovía, finito, molesto. Salimos con la camioneta Dacia y me paró un semáforo en la 9 de Julio. Ella me decía a los gritos &#8220;Por qué me boludeás&#8221; Qué pregunta jodida. <em>No sé, no tengo idea, me aburro, no pienso, necesito ir para adelante.</em> Le estaba por contestar. Entonces escuchamos el ruido. Un auto no podía frenar, el tipo trató pero se mandó una patinada Holiday On Ice y venía en zigzag para mi lado. Chau, es el fin, pensé. Pero entonces me di cuenta. Bastaba con meter primera y avanzar. Puse primera y me corrí. El auto pasó patinando. Parecía que iba a seguir hasta Libertador. Agarré Rivadavia. En la AM del Dacia estaban pasando una música clásica en acordes menores, satánicos y preferí el silencio y las gotas en el parabrisas.</p>
<p>La dejé en su casa y antes de bajar me dio un beso en la mejilla. Sus labios hicieron contacto con mi cara y me di cuenta de que ahí quedaba todo.<br />
Antes de bajar me preguntó si iba a la Gran Roda de Curitiba.</p>
<p>-    Sí, obvio.<br />
-    Que la pases lindo.</p>
<p><a title="Cronicas de Capoeira en Buenos Aires" href="http://www.bandini.com.ar/blog/?p=601">(Continuará&#8230;)</a></p>
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