No suelo juntarme con escritores. Son gente cruel, se bañan poco o muy seguido, usan el pretérito pluscuamperfecto, adjetivos rebuscados y toman vino de a sorbitos. Pero si me invitan a un asado, voy. Verán, son secuelas de mi infancia en Floresta, no lo puedo evitar- ¿Comida y bebida gratis? ¡Macanudo! ¿Organiza el Ku Klux Klan? Agujeréo la sábana y me aparezco.
Entonces ahí estaba, en la terraza de un edificio por Nuñez, comiendo morcilla y pan y papas con mucha pimienta y zampándome v...