Conocí a esta chica de 20 que estudia en Puán y decía estar impresionada por mi prosa y resulta que después de la transición al plano horizontal se sintió lo suficientemente cómoda como hablar y hablar y entre mil palabras se puso a criticar mi indumentaria, dijo que con un cambio de ropa - menos sacos y más "ropa de autor"- yo podría parecer de 28 tranquilamente. No sé cómo llegó a esa cifra: 28, ni 27 ni 29.
Pero claro, desde el accidente a caballo estoy más tranquilo, ni se me ocurrió deci...