Dos días más tarde ahí estaba yo con mi viejo, tratando de asimilar información, anécdotas, enseñanzas, tiempo perdido. Íbamos y veníamos de Laranjeiras y me enseñaba a manejar, a colear el auto bajo la llovizna, a pasar una fila de autos en la subida de un morro y ese tipo de cosas.
En Laranjeiras conocí a una chica con el pelo parafinado que paseaba una cola publicitaria y me miraba y me miraba y bastante impaciente por mi falta de decisión, finalmente se acercó. No nos entendíamos gra...