
El sábado pasado me tomé un Buquebus, tramo Colonia-Buenos Aires. Ahí andaba tratando de dormir cuando escuché un diálogo curioso.
Abuela 1 – El otro día le robaron la cadenita de la virgen a una amiga en el subte B. Le rasparon todo el cuello.
Abuela 2 – Así no se puede vivir.
Abuela 3 – Te matan por nada.
Abuela 1 – Hay que cortarle la mano.
Abuela 2 – A mí, dame un cuchillo Tramontina y le corto, yo misma, la mano.
Abuela 3 – La panza, la panza hay que tajearles.
Abuela 1 – Eso, que sufran.
Abuela 2 – ¿Sabés qué? Hay que quemarles la cara. Así todos saben que son ladrones.
Abuela 3 – Mirá, hacele eso a cinco, seis y se acabó el problema.
Abuela 1 – A cincuenta. A cientos.
Abuela 2 – Ojo por ojo, diente por diente. La biblia lo dice. Yo no. La biblia.
Agarré la cámara y saqué la foto tratando de disimular. El flash estaba activado y el fogonazo llamó la atención de las abuelas. Se dieron vuelta y me miraron. Ni les cuento el frio que me subió por la nuca.
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che boludo t dedicas a criticar al gob de la ciudad pero lo tuyo de andar bendiendo aparatos para leer es de cuarta! anda a estudiar adm de empresas a la uade
Por casualidad tus padres son primos?